Entonces porque yo no…

Hace media hora o menos lei un post que me encantó de una persona que me encanta pero que no voy a decir quien es…y pensé ¿Por qué dejé botado el blog? Veo mi escritorio, veo mi agenda y digo…Ah ya me acordé…Recuerdo entonces una frase de Pierre Nguyen Van Thuan…«Escoger a Dios y no las obras de Dios: esta es la respuesta más auténtica al mundo de hoy, el camino para que se realicen los designios del Padre en nosotros, en la Iglesia, en la humanidad de nuestro tiempo. Es posible que quienes optan por Dios tengan que pasar por tribulaciones, pero aceptan perder los bienes con alegría, pues saben que poseen bienes mejores, que nadie les podrá quitar».  Entonces digo…a veces escribir en el abandonado blog es una buena obra de Dios…

P.D. Necesito ir a la isla Caballo.

Solo quería pasar a saludar…

Aunque apenas estoy entrando en esta aventura que es vivir los 30 años y con nuevas responsabilidades y motivaciones quiero escribir un poco. No tengo ningún tema en especial, sólo que me descubro ante Dios y veo que aunque no soy la mayor cosa, ni siquiera me considero un regular cristiano, Dios me ama muchísimo y quiere que esté siempre con Él, aunque muchas veces yo no quiero estar con Él. ¿Estoy en crisis? No, es que siempre es bueno es volver a las bases mientras uno anda en la estratosfera de las responsabilidades para no traicionar ni traicionarse, para descubrirse ante Dios y decir: Ocupo convertir mi corazón al Señor.

El pasó y yo lo seguí, y el buen cura tiene fe de carbonero…y bueno, aqui vamos, a medias luces pero creo que si no fuera por Él iría en la total oscuridad. No es mi discurso conformista justificador de mediocridades, es reconocer la mediocridad de mi humanidad para recordar que soy parte del único sacerdocio de Jesucristo. No me interesa que nadie más que Dios me reconozca, solo quiero vivir mi vocación y que mi vida plasme a Jesús y que lo sigan…y ya no embarrarla tanto. Por dicha, y estos dias he recordado que el Señor me llamó para seguirlo…y nada más! Lo demás vendrá por añadidura…

El amor, “eso” que es tan incomprendido.

140216-fanoYa se nos va a acabar el año (litúrgico, eso si) y las lecturas de la misa nos invitan como a repasar esos aspectos esencialisimos de la vida del cristiano y hoy en estos personajes llamados los fariseos, hacen otra trampa a Jesús – como la semana pasada – debemos plasmarnos una pregunta: ¿Cómo estoy viviendo mi fe?. Para un fariseo, esa pregunta se resume en cómo se cumple la ley, es decir, cual de las 613 leyes que tienen en la toráh es la más importante de todas, aunque la curiosidad del maestro de la ley  es una curiosidad mal sana, es la pregunta que todos debemos hacernos.

Pero en qué consiste vivir la fe, es una pregunta muy profunda porque las practicas religiosas son solamente una parte muy importante pero que si no va acompañada con el amor, es puro ejercicio sin dieta. La respuesta es el amor, y el amor es una palabra que se han manchado y se ha reducido meramente al encuentro entre el hombre y la mujer, el amor ha pasado de ser la realidad más palpable y objetiva en algo que se ha disfrazado de tal manera que se ha convertido en una pura subjetividad sin pies, ni cabeza. Eso nos lleva a otra pregunta ¿Qué es el amor? ¿Cómo hemos experimentado el amor en nuestra vida?

La lectura del Éxodo nos da una gran luz, qué es el amor: El amor es no hacer sufrir ni oprimir al extranjero (el que no es parte de mi familia); no explotes a la viuda ni al huérfano (el que está desprotegido), no seas usurero al pobre (no robes al pobre), es descubrir que hay un Dios que cuida de sus hijos más frágiles y que nosotros, en nuestra frágilidad -sea grande o pequeña – tenemos un Dios que es nuestro refugio. En resumen, cómo debo vivir mi fe como católico, descubriendo que hay un Dios que me cuida pero también descubriendo que debo cuidar de mi hermano más frágil, y que ese Dios me cuida no por mis propios méritos, me cuida porque me ama. Acoger a Dios implica amarlo amando a nuestro hermano más frágil, descubriendo la belleza de Dios en el rostro del que sufre.

¿Quién es quién?

20131027_093410Todos nosotros sentimos un placer culposo en decirle a nuestros amigos y gente que conocemos “Te lo dije” porque tenemos esa loca idea de sentirnos de dos formas: 1- Un ser que es un espectador del fenómeno de la humanidad con un botón especial de decidir 2- El criterio ultimo de la moralidad, la moda, el fútbol, la política, etc. Y gracias a eso, nos damos un singular derecho de etiquetar lo bueno y lo malo.

Sabemos que Dios es “paradójico”, su naturaleza es el Amor y el Amor puede ser muy paradójico y si nos ponemos analizar las parábolas las cosas que Dios hace son inauditas, es decir, paga un día completo de trabajo a quien trabajó solamente una hora o perdona a alguien una deuda grandísima solo porque quiso. ¡Dios está loco! Pero nosotros no, para nosotros lo bueno es bueno, lo malo es malo, porque juzgamos con nuestra justicia. Ahora la pregunta ¿Cómo nos juzga la justicia de Dios?

Dios nos juzga desde el amor, y hasta ahí muy bien, porque es muy fácil pensar “Ok, soy bueno, no mato, no robo, no fumo. Por lo tanto, soy muy bueno y seguro voy al cielo” Y está bien, pero si no pagas tus impuestos, pagas para que te colen en el Seguro, dejas que tus perros rompan las bolsas de basura de tus vecinos, hablas mal de todos al final de cuentas no eres tan bueno. Pero si piensas, “Estoy en un camino de donde caigo y me levanto” “No soy tan bueno pero quiero ser agradable a Dios” y realmente pones de tu parte para aceptar el amor de Dios, como quien no tiene nada más que el amor de Dios, ya das un paso hacia adelante. Si queremos ser justos ante ese Dios amoroso debemos reconocernos primeros que somos necesitados de ese Dios amoroso y reproducir en nuestra vida los sentimientos de Cristo, sin embargo debemos hacerlo con amor y humildad, con la humildad de quien sabe que es levantado por un Dios amoroso.

Entonces ¿Quien eres ante la justicia de Dios?

El despropósito de querer amarrar a Dios.

Cuando nos hemos encontrado con Dios en diferentes aspectos de nuestra vida surge en nosotros una cierta mala tendencia de querer ver todo lo que nos rodea desde nuestros anteojos – pensando que nuestros anteojos son los anteojos de Dios- y eso nos lleva a cometer un cierto error de querer limitar el amor de Dios y: ¿Es eso posible? Lo que debe llevarnos también a preguntarnos acerca de la salvación. Por algunas influencias hemos adquirido en nuestra mentalidad una forma mercantilista de la salvación, es decir si yo ofrezco a Dios la suficiente bondad podré hacerme acreedor de su amor y por lógica de su salvación. Es más, a mayor bondad de mi parte, mayor salvación y por eso usted que no es tan bueno como yo, es menos salvo y menos sujeto del amor de Dios que yo…Pues si, más o menos así se nos muestra el panorama de hoy respecto al tema. Ese pensamiento lo encontramos en el pueblo de Israel, en una parte del libro de profeta de Isaias que se llama “el Segundo Isaias”, en la que el pueblo de Israel se sentía taaan bueno que decían: “Oye, ya nosotros nos merecemos que Dios nos liberé y que castigue a los babilonios.”

Dios da una respuesta realmente perturbadora para esta mentalidad: “Mis pensamientos no son los pensamientos de ustedes y mis caminos no son los caminos de ustedes” Así, o más claro. El evangelio nos relata como un patrono sale a buscar trabajadores para su viña y llama a unos a las 6 am, negocia el salario y hasta ahí todo muy bien. Le pido que se identifique – si gusta – con estos trabajadores. Sin embargo, no somos los dueños de la viña y el verdadero dueño, llama a unos a las 9 am,  a otros a las 11 am, a otros a las 3 pm y a otros a las 5pm. Si seguimos la lógica del mercado es lógico pensar que si yo he trabajado más, me merezco más.

No podemos olvidar que el Señor se puso de acuerdo a un denario ( lo necesario para vivir) y Dios nos ofrece un “denario de amor”, nos ofrece la salvación pero esta salvación – y es ahí donde entra la lógica de Dios – no es el fruto de mi esfuerzo egoísta, no es el fruto de todo lo lindo que trabaje para que Dios sea conocido, es un REGALO de amor. Y los regalos se dan, no se merecen y Dios quiere dar la salvación a aquel que señalamos porque precisamente no se “merece” la salvación de Dios, no merece el amor de Dios. La Justicia de Dios es Su amor que se entrega y se da DE GRATIS.

Entonces ¿Cómo me enfrento a Dios cuando se quiere pasar de ilógico? Es necesaria la conversión (metanoia: cambio del corazón, de la mentalidad y del ser para que este en consonancia con la voluntad divina), Dios siempre nos llama a trabajar en su viña ( a todas horas)  y ese trabajo en la viña lo llevamos a cabo amándole y amando a nuestro hermano ( aun cuando eso implique que me involucre cuando su patrón de este mundo no le pague su denario, aun cuando la justicia humana no sea la justicia divina), para poder descubrir que los planes y proyectos de amor que Dios tiene para nosotros son muchos mejores que nuestro inútil intento de acomodar a Dios a mi lógica y a mis criterios.

Los diferentes mátices del amor al Prójimo.

Creo que no hay nada más complicado que las relaciones humanas, pero que necesarias son, especialmente en nuestro ser Iglesia. Siempre hay diferencias, pleitos, pecados, rivalidades, que aquel padre esto, que aquella catequista aquello otro, y eso nos genera más de un dolor de cabeza y alguna que otra deserción de catequistas, ministros, católicos en general.

Pero la Palabra de Dios siempre tiene algo que decirnos sobre cada situación humana, los evangelios no fueron escritos para ángeles de luz, sino para personas de carne y hueso que nos cansamos, que nos molestan ciertas cosas y que en ocasiones se nos viene el afamado pensamiento: “Señor dame paciencia, porque si me das fuerza…” Nos enseña San Pablo que “el que ama al prójimo, ya ha cumplido la ley” pero el amor al prójimo no es solamente los actos de caridad, de poner una curita al corazón herido, de dar de comer al hambriento, hay una obra de misericordia que es tan importante como las demás pero que no es tan popular y esa es “Corrige al que se equivoca”.

Lo que sucede es que entre corrección y juicio hay una linea muy delgada, y la diferencia radica en cuan hermano o hermana siento al otro. ¿Sentimos acaso que estamos perdiendo a una persona importante en nuestro equipo, en nuestra comunidad? ¿Siento que soy lo suficientemente maduro para hablar sin juicio? Es necesario dar un paso para la corrección fraterna, sin embargo para que sea fraterna es que debo amar al otro como a mi mismo,como a una parte importante de mi ser que si no está no voy a funcionar tan bien como sin él. Si no hay de eso, lo que hacemos es un juicio del hermano y los juicios dañan.

En San Mateo 5, 15-20, Jesús nos da unas pautas para la corrección fraterna pero antes (vv 12-14) se presenta el pasaje de la Oveja Perdida, Dios quiere que rescatemos a nuestros hermanos y hermanas del extravío, Dios quiere una comunidad unida aunque con nuestra humanidad presente. No debemos buscar al otro con una actitud de que me pida perdon, sino lo busco con una actitud de “Mi hermano esta perdido y quiero recuperárlo”. ¡No podemos dejar que el otro se vaya de buenas a primeras! Hay que agotar todas las instancias, después se dará la exclusión, el distanciamiento…pero de por si ya se dio con la actitud del otro, es una forma de amar al otro respetando su espacio. Pero, la exclusión es un recurso pedagógico, el que es parte de una comunidad, siempre necesita de la comunidad, la exclusión debe llevarnos a un cambio de actitud, a una conversión, a un deseo de ser familia y comunidad.

Tres detalles: 1. Dice el Evangelio: “Apartate de él como un pecador y un publicano” Jesús comía con publicanos y pecadores, Jesús no excluye a nadie y siempre tiene brazos abiertos a perdonar y nos invita a tenerlos para el hermano que se equivoca.
2. La comunidad ora cuando debe tomar una decisión, aun cuando esta es dolorosa.
3. Jesús le da a la comunidad el mismo poder de Pedro de “atar y desatar”

De la vida…I

Hoy fue el clásico español, y mi querido equipo perdió, también en la celebración de la misa compartimos el texto de la mujer samaritana y una pregunta que quise compartir fue la siguiente: ¿De que aguas estamos tomando? Somos personas sedientas e inquietas, siempre buscando un lugar, un algo donde nos sintamos comodos y pensaba después del partido que el principal agua que estamos tomando nos deshidrata, y es el egoismo que nos hace buscar las peleas inadecuadas. Ver en twitter culés  y madridistas peleando por dicho partido me pareció simpático y hasta singular porque hemos perdido en que debemos enfocarnos, me atrevería a decir que en ese partido jugaron al menos $400 millones y hay reales necesidades. Me quedé pensando soy parte de un sistema que endiosa y hace que no nos saciemos. Un sistema que nos deshumaniza y hasta nos hace pensar en la lesión e incluso cosas peores de los demás,  es totalmente absurdo.

Pero en medio de todos estos pensamientos, Dios muestra su misericordia y me ha hecho recordar que mañana se conmemora el martirio de Monseñor Romero. Y pienso el agua que nos ofrece Jesús, el agua de la vida eterna es ser como Él es, desprendido, entregado, que no juzga tan siquiera al detractor, que no ve rivales en los otros sino compañeros de camino. Me descubro como una persona que no le ha dado lo suficiente a Dios de todo lo que puede ofrecer, pero me descubro que podré darle lo suficiente el día que me deje saciar por su infinita misericordia.

Hablando del día a día…tratando de verlo con Dios.